miércoles, 19 de mayo de 2010

La aprobación de Piñera y de su gobierno

Según una última encuesta de opinión, la aprobación al gobierno del presidente Piñera tiene una más alta valoración que la del propio presidente, lo que viene a romper una regla que siempre se había dado durante los últimos gobiernos de la Concertación, que la separación entre gobierno y presidente(a) fuera significativa, pero muchas veces era el (la) Jefe(a) de Estado quien se llevaba todos los aplausos. En este caso, es todo lo contrario.
Pareciera que la nueva forma de gobernar de Piñera le estuviera dando frutos no deseados a su administración, pues si bien el presidenta había tenido la intención de formar un gabinete técnico, en que los ministros no tuvieran una mochila política, responde a su forma de gobernar, pero también a la forma en que él se quiere posicionar dentro del gobierno, como un jefe que está en todas partes y quien resuelve todos los asuntos concernientes al gobierno. Pero esta estrategia, que también implicaría dejarlo a él sólo como la figura más iluminada del gobierno, haciendo que nadie de su gabinete descolle más que él, estaría resultándole contraproducente ya que es el gobierno quien tiene la más alta aprobación y no él como lo esperaba.
A esto se suma que haya puesto a Joaquín Lavín en el difícil ministerio de educación, considerando que es una de los pocos miembros del gabinete que tiene un pasado político, con el fin de neutralizarlo y también de neutralizar a la UDI, el partido de Lavín. El ministro de educación había llegado al ministerio ya casi en el atardecer de su carrera política, luego de perder dos veces la candidatura presidencial y una vez la candidatura al senado, además de que en la UDI ya no tenía el mismo peso político que poseía en sus mejores tiempos de candidato, por lo que era una persona que no iba a molestar mucho dentro del gabinete y que no dolería mucho su salida frente a una eventual crisis en su cartera o educacional. Sin embargo, Lavín ahora se posiciona como unos de los ministros mejor evaluados dentro del gabinete de Piñera, seguido por el ministro del interior, Rodrigo Hinzpeter y la vocera de gobierno Ena von Baer.
Estas dos situaciones se podrían explicar por la forma de gobernar que ha adoptado Piñera en estos sus primeros meses de gobierno: muy personalista, sin delegar funciones a otras personas y no contando con asesores políticos de real peso. Piñera desea manejar todos los hilos del Estado y sobretodo de su gobierno, pero esa misma actitud es la que le está pasando la cuenta y la que no lo deja gobernar libremente.
Durante los gobiernos de la Concertación, el gabinete se erigió como el colchón para amortiguar las demandas ciudadanas, el primer paso antes que los conflictos o los problemas escalaran hasta el o la presidenta. Y fue así como por ejemplo Bachelet salió casi indemne luego de la revolución pingüina, o como Lagos se intentó blindar luego de los casos de corrupción. Porque ante esto, para el jefe de Estado implica un ajuste o un cambio de gabinete, lo que significa un bálsamo frente a los cuestionamientos o los problemas de gestión, pero que en el caso de Piñera, debido a su fuerte personalismo cualquier cambio de gabinete podría significarle una pérdida aún mayor de popularidad o de aprobación.
El presidente debe comprender que no puede gobernar manejando todos los hilos, que debe delegar funciones en personas capacitadas, ya que el ejercicio del poder también representa delegar funciones en las capacidades políticas de las personas que lo rodean. Un buen político sería quién selecciona a su gabinete o su círculo más cercano según las capacidades que puedan otorgar al gobierno, esa debiera ser su labor como presidente, pero en la medida que no deje a su gabinete empoderarse, todos los conflictos siempre llegarán irremediablemente hasta él. Además debe comprender el presidente que debe contar con asesores, pues necesita gente que le informe y le proponga ideas, no puede ser que todas las ideas y las propuestas tengan que salir de su propia cabeza, lo que hace entorpecer la labor gubernamental.
Todo esto no hace más que pensar, que el presidente aún no ha dejado de lado la lógica de gerente de empresa que tanto se le ha criticado y que la población lo está percibiendo a cabalidad.

sábado, 15 de mayo de 2010

Las reformas electorales de Piñera

El presidente Piñera ha presentado una serie de reformas al sistema electoral, que incluyen la inscripción automática, el voto voluntario, el voto de los chilenos en el extranjero, la eliminación de las mesas de votación por sexo, una reforma al Servicio Electoral y la modificación de la fecha de las elecciones presidenciales.
Estas reformas que posibilitan la ampliación de la democracia, haciendo que muchos chilenos y chilenas que se encuentran fuera de los procesos eleccionarios, se les abra una puerta para que participen en la democracia.
El presidente tiene más elementos para ganar que para perder con estas reformas, pues se muestra como un político de derecha moderno que es inclusivo y que está a favor de la democracia, y al mismo tiempo dejando sin espacio a la Concertación, la que había levantado la bandera de estas luchas por la ampliación de la democracia, pero que en veinte años nunca llegaron a buen puerto. Si bien, esta propuesta en muchos puntos fueron presentadas por parlamentarios de la Concertación, siguiendo el orden del régimen presidencialista que impera en Chile, que el presidente de la República se comprometa con estas reformas es un gran avance en la ampliación de la democracia. No es lo mismo que un parlamentario presente un proyecto de reforma política a que lo haga el presidente, con toda la carga política, de poder y simbólica que este cargo acarrea.
Ahora el gran problema para que estas propuestas sean ley, vendría principalmente desde la misma coalición de gobierno, ya que en la UDI siempre se han mostrado reacios a incluir el voto a los chilenos en el exterior o siempre han puesto trancas para la aprobación de la inscripción automática y el voto voluntario.
La inscripción automática implica que muchos jóvenes que nunca se han inscrito en las listas del Servicio Electoral, tengan la posibilidad de votar en cada elección. Muchos estudios muestran como el padrón electora comienza a envejecer cada vez más ante un sistema de votación cerrado y excluyente. Esto, junto con el voto voluntario posibilitaría que las personas se expresen electoralmente según su voluntad y no sobre la base de una obligatoriedad, dejando fuera el cariz negativo para quienes no desean participar de algún proceso electoral. Esta reforma, podría también incluir la modificación de los plazos electorales, como por ejemplo que el voto se pueda hacer dentro de 5 días y una semana, lo que quita trabas para que las personas emitan su voto, junto con ello una reforma a la elección de los vocales de mesa, ver un sistema que no obligue a las personas a ser vocales y posibilitando que las personas hagan esta actividad voluntariamente, quizás aumentando la remuneración o dando alternativas sobretodo a los jóvenes, como por ejemplo que niños y jóvenes sean vocales de mesa o que lo hagan como un servicio al país como el servicio militar.
La inclusión del voto de los chilenos y chilenas en el exterior sería la concreción de una gran cantidad de chilenos que están fuera del territorio pero que desean participar activamente del proceso electoral, tendiendo siempre en cuenta que los chilenos en el exterior se identifican y se identifican con el país. Y además representa un gran avance que está incluido en el concierto de internacional de incluir en las decisiones a quienes se encuentran fuera del territorio nacional. Esto también debe traer consigo modificaciones a la forma de emitir el voto, como por ejemplo introducir el voto por correspondencia (que sería válido también para los chilenos que residen dentro del territorio nacional) o el voto a través de las legaciones diplomáticas en los países respectivos, o también la inclusión del voto electrónico como se ha ido introduciendo en algunos países.
La eliminación de las mesas de varones y de mujeres en los tiempos actuales carece sentido, ya cuando el país ha avanzado en cuestiones de género, es impensado que siga existiendo una división en cuanto a sexo. Si las elecciones están delimitadas a un lugar de residencia (circunscripción, distrito, comuna) no se entiende cuál es la finalidad de separar a la población en hombre o mujeres. Esta reforma, además facilitaría el acto electoral al estar asentado el lugar de votación por el lugar de residencia.
La reforma al Servicio Electoral es necesaria si se quieren procesos electorales eficientes, rápidos y no influenciados por las coyunturas políticas. En este punto, la propuesta presidencia de ampliar el directorio a 5 miembros, dentro de los que cuatro serían nominados por el presidente a votación por el senado, dejando un quinto que sería de estricta nominación presidencial sin pasar por el parlamento, sería politizar una institución que debe tener un carácter también muy técnico. En este sentido, la modernización de este servicio, tan necesario para el desarrollo democrático del país, debería pasar por el Servicio Civil, en que sus directores fuesen nombrados luego de un concurso público. Estar reformas, deberían estar acompañadas de darle más atribuciones al Tribunal Calificador de Elecciones, en donde sea la entidad legal que cuente con amplias atribuciones para fiscalizar y aprobar los procesos electorales. La modificación de la institucionalidad que vela por las elecciones debe estar sustentada en un servicio que genere los mecanismos en que se puedan desarrollar ordenadas y democráticamente las elecciones y una institución que fiscalice y dé su aprobación a las mismas elecciones.
La modificación de la fecha de las elecciones responde principalmente al hecho que las elecciones durante el mes de diciembre se complica con las actividades y las fiestas de fin de año y también con la segunda vuelta presidencial que se desarrolla en enero en medio de las vacaciones de muchas personas. Junto con ello también la fecha del cambio de mando que se produciría el primer día de marzo y no once días después.
Estas reformas políticas deberían ir unidas a otro tipo de reformas políticas que tengan como destino ampliar la democracia, como por ejemplo la ley sobre partidos políticos y la modificación del sistema binominal, la elección de intendentes y consejeros regionales, que den una base aún mayor de la democracia. Porque la democracia se construye con todos y todas, es que un país debe propiciar mecanismos inclusivos y que vayan ampliando la democracia, ya que las democracias de por sí no son estáticas, siempre se van modificando a las expectativas de las personas y los deseos de la gente, haciendo que esos mismos deseos se expresen dentro de la democracia y no por fuera de ella.
Veamos que pasa con estas reformas políticas que impulsa el presidente Piñera, si es que se compromete con la democracia y toma un nuevo rumbo para la derecha o si sólo son voladores de luces para eludir los desaciertos del gobierno en cuanto a su programa político y la reconstrucción de las zonas destruidas. Si logra conseguir este cambio, entonces podrá decir que avanzó mucho más que la Concertación en la ampliación de la democracia, no antes.