Muchos creen que el gobierno de derecha sólo estará al mando del país tan sólo por los cuatro años siguientes, sin embargo hay indicios de que la derecha llegó para quedarse. No son pesimismos sueltos luego de andar errático y tambaleante de la Concertación y de la izquierda, sino también por las señales políticas que ha enviado la derecha durante todos estos años, junto con la situación social en que se encuentra Chile. Algunas de estas señales han sido evidentes, otras se intuyen por el actuar que ha manifestado la derecha.
Reconocer esto, permitirá reconstruir una izquierda nueva, que no esté al amparo de oponerse a la derecha, sino con el firme propósito de construir una sociedad mejor.
Además, muchas de las acciones emprendidas por la derecha han sido mentadas y pensadas muy minuciosamente, lo que en definitiva hace pensar que una vez estando en el gobierno no cejarán para poder perpetuarse en él, ya que esta el momento han demostrado una capacidad de planeamiento y un elaborado plan de trabajo que les permitió alcanzar la presidencia.
La labor de los medios de comunicación
La derecha controla fielmente muchos medios de comunicación y si no los controla directamente tiene una injerencia a través de ellos. Los medios de prensa chilenos, más que estar alineados con el gobierno de turno, están alineados bajo el alero del poder y de quién lo detenta. Es decir, la derecha tiene en sus manos a los medios de comunicación y por otro lado los tiene siguiendo sus directrices.
Una de las cosas que los nazis legaron al mundo es que el manejo de los medios de comunicación es vital para la mantención del poder, ya sea de una manera explícita o implícita, no hay gobierno en el mundo que no posea una agenda comunicacional, pero cuando todos los medios de comunicación están de su lado las cosas se vuelven aún más fáciles. La derecha no se va a gastar en eso y cuando deba jugarse la mantención en el poder, se hará con todo lo que tiene a su disposición.
Ante ello, los partidos de izquierda, movimientos sociales, etc., deberán inevitablemente acercarse a los nuevos medios de comunicación, como internet que a través de sus muchos canales llega a muchas personas sin pasar por el tamiz gubernamental o empresarial.
Los errores de la Concertación y la futura „guerra sucia“
Si la Concertación cometió errores y en que en algunos casos por la incompetencia llegaron a transformarse en horrores, la derecha no dudará en sacar los trapos sucios al sol con el fin de lograr mantenerse en el poder. Nada ni nadie los ata a que no revelen los casos de corrupción o de negligencias que hasta el momento estaban ocultos bajo la administración concertacionista, además que si algo se aprende de las campañas electorales es que en algún punto siempre habrá guerra sucia y por cierto que la derecha tomará este comodín para restregárselo en la cara a los otrora partidos de gobierno. Siempre se ha dicho que Chile no tiene memoria, que las cosas siempre pueden volver a pasar, pero puede que si la ciudadanía no tenga siempre presente los desastres de los gobiernos o de sus gobernantes si lo tendrán algunas personas con el suficiente poder y las ganas de poner esos temas sobre la mesa. La derecha, contando con los medios de comunicación y con todo el aparataje estatal de su parte, además de los medios económicos como para generar una campaña que deslegitime a su adversario.
Hacer el juego moral de si eso es o no reprochable es un ejercicio sin sentido, puesto que en los países en que ha existido una alternancia en el poder, quienes manejan el poder siempre han fustigado a sus adversarios políticos por sus errores dentro de sus gobiernos anteriores. Quizás es una parte deleznable de la competencia política, pero lo evidente es que se hace. Y la seguridad hace pensar que los errores que dejó la Concertación que aún no han salido a la luz, la derecha les dará un uso muy conveniente para sus propios propósitos.
La disciplina y el orden interno de la derecha
Para quienes esperar volver o llegar a ser gobierno por las fallas internas de la derecha, puede que tengan que esperar mucho. Si algo pudo enseñar la Concertación es que el poder y la costumbre hacen que grupos y personas tan disímiles permanezcan unidas por el lazo del poder. ¿Cómo se explica que hacia el final de los gobiernos de la Concertación la Democracia Cristina y el Partido Socialista terminaran casi hermanados y casi con una postura conjunta?
Es de sumo conocimiento que la Udi y RN que tanto como se aman se odia, pero lo que no sería impedimento para que logren llegar a acuerdos básicos para una futura convivencia, como por ejemplo una alternancia partidaria en el poder o la repartición del mismo, que los juntará dentro del programa político por y para la mantención del poder.
Durante la última campaña presidencial, la Coalición por el Cambio tuvo una mayor disciplina interna que la expuesta por la Concertación. Nada dice que en estos cuatro años de gobierno no vayan a alcanzar y mantener mayores grados de disciplina y acercamiento que les permitan gobernar ordenadamente. Si hay algo también que caracteriza a partidos como la Udi, es el enorme nivel de disciplina interna que han mostrado durante sus años de existencia, alimentada también por la poca disidencia interna, pero que a la postre puede terminar siendo una cualidad positiva al ordenamiento del futuro conglomerado de gobierno.
Disciplina y orden a esta altura, para la derecha deben ser principios sine qua non con los cuales pretenden gobernar, porque además no cuentan con mayoría parlamentaria ni en el senado ni en la cámara, por lo que durante el gobierno de Piñera estarán enfocados a atraer hacia sí y mantenerlos consigo, como el caso del PRI y de los independientes de que existen en el congreso. Además que todo parece indicar que estarán dispuestos más a sumar que a restar gente a sus filas, ya que han enviado muchas señales hacia el mundo demócrata cristiano o de otras tiendas como lo sucedido con el Partido Radical.
Por ello, quién espere que la derecha pierda el gobierno por las inconsistencias internas, similares a las que protagonizó la Concertación, tendrá que esperar mucho tiempo sentado, ya que si dentro de la derecha hay gente que no se soportan, aún siguen juntos como un matrimonio que se pelea y que luego se reconcilia, esperar el divorcio es esperar lo impensable.
El desorden de los partidos de izquierda y de la Concertación
Los partidos de la Concertación han mostrado que ya hay pocas cosas que los unen, si antes estaban juntos principalmente por el amor al poder y la costumbre, ahora esas viejas alianzas penden de un hilo muy fino. Pero si a nival supra partidario existen desconfianzas y recelos, dentro de los partidos se fraguan conflictos y peleas difíciles de solucionar y la tendencia actual pareciera mostrar que los problemas irán creciendo en desmedro de una disciplina partidaria que llame al orden.
En las últimas elecciones presidenciales, la ciudadanía también se sentía disconforme con la falta de orden que evidenciaron los partidos de gobierno, el voto fue en parte un castigo por no contar con lineamientos claros y mecanismos eficientes y democráticos que resuelvan los problemas. Si los partidos de la Concertación no entendieron que en la ciudadanía existe un gran desprecio por los partidos políticos, ellos no hicieron más que agrandar es desdén de la sociedad para con ellos mismo. Y así como están las cosas, pedirle a la gente que vuelva a votar en las siguientes elecciones por los mismos partidos que gobernaron, los que expusieron que tienen tantos conflictos insalvables, parece de una ingenuidad tremenda. Ya la población no los mirará con los mismos ojos.
El fin de los partidos „populares“ y el éxito de los partidos de derecha
Del mismo modo que los partidos políticos han expuesto de forma grosera sus problemas, no hace más que demostrar la enorme brecha que existe entre los partidos políticos y la sociedad. Una de las principales características que ha asumido la derecha, es darle a la gente lo que pide, por eso el discurso contra la delincuencia o contra la corrupción, discursos que si bien en muchos casos responden a intereses ideológicos intrínsecos de la derecha, su modus operandi es siempre ir con la voz de la gente, con lo que ellos piden. Y en eso la derecha ha sido sumamente exitosa y ha hecho incluso bailar en tiempos anteriores a la propia Concertación al ritmo de su luca contra la delincuencia.
Por lo que el manejo discursivo de la derecha se puede decir con propiedad que ha sido exitoso, primero porque ha hecho ingresar a otros partidos y actores políticos a su lógica, y segundo porque más que contar con un plan esquemático de gobierno, la derecha ha ido construyendo un programa en base a esos mismos discursos, lo que ha seguido alimentando y teniendo como centro de sus propuestas.
La derecha, más que levantar propuestas y ideas se ha agarrado de las tendencias populares y se ha ido incorporando pragmáticamente, como en el caso de la píldora del día después en que muchas personas estaban a favor de su distribución, debiendo la derecha en muchos de sus cuadros políticos aminorar sus pensamientos o simplemente callar para pasar desapercibidos.
Esto muestra, que la derecha más que luchar y plantear expresamente un modelo de sociedad y realizarlo a través de la política, se ha ido acomodando a los deseos y voluntades de la gente y desde ahí ir sembrando la visión país que poseen para finalmente llevarlo a la práctica.
En estos momentos, casi sin duda se podría afirmar que el único partido que realiza trabajo de base, de tener a sus miembros en conexión con la realidad social es la Udi. La Udi es casi la única, por no decir la única, entidad política que está haciendo una labor de acercamiento y de trabajo con las poblaciones, lo que finalmente le ha traído suficientes créditos políticos como para transformarse en el partido más votado de Chile.
Independiente de las quejas ideológicas o morales que se puedan plantear contra esto, es necesario tener en cuenta que la Udi ha tenido más ganancias que reproches frente a la sociedad, y que este trabajo lo seguirá haciendo frente a la desidia de los partidos de reconectarse con la sociedad y las guerras fraticidas en que están envueltos los partidos de la Concertación. Si en algún momento la Udi planteó que era el partido popular, hay una cierta tendencia a creer por los hechos que esto es verdad, ya que el sitial que antes gozaban los patidos de izquierda se ha perdido por causa de los mismos partidos y todo parece indicar que seguirá igual, porque los partidos de izquierda parecen más enfocados en sus peleas internas que en los conflictos sociales, más en defender sus pocas cuotas de poder que en ampliar su base de apoyo. Así la Udi seguirá cosechando.
Técnica v/s ideas
¿Alguien piensa que estos próximos cuatro años serán de ensayo y error? Ya que la derecha durante mucho tiempo se estuvo preparando cautelosamente, sin despertar sospechas para poder algún día llegar a ser gobierno. En la derecha no son ningunos advenedizos y como ha dicho Piñera, muchos de sus cuadros políticos de han entrenado técnicamente en distintas organizaciones y han estado activos, si bien en el área privada, poseen las suficientes capacidades técnicas y analíticas como para desempeñarse en el estado. Además que si se quiere considerar que el sello que quiere imponer la derecha es de una capacidad de trabajo basada principalmente en la técnica más que en la ideas, tiene al personal de sobra para desempeñar tales tareas. No se van a ahogar en el trabajo estatal. Por lo que si alguien piensa que estos cuatro años serán de exclusivo aprendizaje, quizás esté en algún modo correcto, pero un aprendizaje para mantenerse en poder.
Consolidación del discurso político de la derecha
A falta de ideas políticas, la derecha llenará el vacío con el hacer, con desarrollar cosas, pero que también responde a su mirada país, en dónde la técnica se impone al pensamiento y a la discusión de ideas. Frente a ello, los partidos de la Concertación y de la izquierda han quedado huérfanos o principalmente se han revelado que no cuentan con un programa claro que encamine su quehacer político, menos aún discursos que respalden su trabajo. Y es claro que la izquierda desde siempre se ha caracterizado por el planteamiento de ideas y proyectos, pero que a la luz de la victoria de la derecha se ha evidenciado cruelmente que la izquierda ha perdido cualquier idea que los encamine a la lucha política o si bien lo tienen, no está claro donde lo dejaron olvidado.
Y la derecha parece tenerla clara: seguir alentado la pérdida de las ideas por la instalación de la lógica del hacer. Si la izquierda no tiene un plan claro, va a seguir siendo devorados incesantemente por la derecha que cada vez seguirá con más apetito de perpetuarse en el poder, no tendrá nada con que rebatir este discurso.
La sociedad del éxito personal
Muchas de las personas que votaron por Piñera, votaron por él más que porque representase un ideal político o humano, porque representa el éxito, el emprendimiento y la ganancia. La ciudadanía votó más que por los deseos de construir una sociedad mejor –la vida buena-, votó por sus anhelos personales, por sus deseos de éxito material y ven en Piñera la forma de conseguir estos deseos. Esta votación ejemplifica de real forma la individualización de la sociedad que tanto se había hablado. Ahora, es la sociedad del éxito más que la sociedad compuesta por ciudadanos la que se ha expresado, y si la derecha desean mantenerse en el poder no dudarán un minuto en extender los anhelos y deseos personales de las personas, dejándolos como los pilares fundamentales del futuro del país. La derecha ha tenido éxito en sumarse y expresar las ganas de surgir individuales, más que la izquierda en explicar el por qué de un estado de bienestar y defender el principio de solidaridad social.
Esta forma de sociedad en la que vive Chile, sería muy difícil de cambiar, sino ante una crisis económica o social que produjese que las personas tendieran hacia una solidaridad social y que la izquierda tomara la defensa se estos deseos, pero para que eso suceda habría que esperar casi un milagro o esperar que la derecha deje de ser gobierno por errores propios, y la política no se construye en base a los posibles sucesos fantásticos, al menos no la que está o estaba dentro de los principios de la izquierda clásica.
Esta forma de sociedad sólo se combatirá con una exposición fuerte de ideas, con un trabajo constante y de hormiga para revertir ese pensamiento individual y además con trabajo partidario que se necesita para cambiar el rumbo de la sociedad.
Conclusión
Entonces, si la izquierda o la Concertación desean ser/volver a ser gobierno, es que les queda un largo trabajo por recorrer, por reencontrarse con sus ideas, en volver a pensar los proyectos de país en base a la mirada que tienen sobre la sociedad, en ese minuto se podrá construir una sociedad mejor, porque por lo visto la derecha llegó para quedarse un buen rato.
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