Finalmente el presidente Sebastián Piñera a cambiado a su gabinete ingresando a dos reconocidos políticos de derecha, Evelyn Matthei y Andrés Allamand, con los que de uno u otro modo a tenido más de algún desencuentro en su vida política.
A Piñera junto con Matthei, Allamand (sumado a Alberto Espina) se los denominaba la "patrulla juvenil", un grupo de políticos jóvenes que serían los encargados de comandar el futuro de la derecha y darle nuevos aires. Sin embargo, la realidad fue más fuerte y algunos de ellos terminaron como enemigos irreconciliables. Un ejemplo: la radio Kioto con que Piñera denostaba a Matthei hizo que estuvieran 16 años distanciados.
Pero más que reflejar la renovación de la derecha, esta patrulla juvenil es el ejemplo de la nueva derecha de la que tanto se ha hablado: neoliberales a ultranza, un poco conservadores pero no talibanes, escépticos de la labor del Estado y timoratos con la dictadura. No es una derecha que cambie de ideario y que haya renovado sus ideologías, sino que se expresa fielmente a través de un pragmatismo político que logra ocultar las ideas, incluso anteponiendo su funcionalidad política a sus creencias.
Su práctica política los ha llevado a que muchas veces se hayan enemistado entre ellos y que en la política hayan seguido caminos paralelos. Basta recordar el episodio de Piñera con Mattthei o las públicas desaveniencias que han tenido Piñera con Allamand. Este modo de hacer política más que levantar el pragmatismo como única forma ideal de hacer política, ha significado más bien una forma de predación política, en que tus mismos aliados el día de mañana puedan pasar a ser tus enemigos y tus enemigos a ser tus socios. Nunca quedó mejor reflejada esa frase que decía que en política los enemigos nunca son eternos, lo que se hace carne en esta patrulla juvenil.
Si bien en algún momento se los observaba como la generación de recambio, la que no tenía que ver con los civiles que se prestaron docilmente a participar en la dictadura, ellos siguieron participando del juego político amparados por esa derecha que generó las reglas del juego en dictadura. Su alejamiento de la dictadura y de la figura de Pinochet es verdadero, pero más desde el olvido y el soslayamiento que desde las convicciones y las ideas.
Ellos son la Nueva Derecha. Ellos la pusieron en marcha antes que se pusiera de moda ese concepto y han contribuido a que las ideas de la derecha -la fe en el mercado, el miedo al otro, la desconfianza en el Estado-, se hayan impregnado a toda la sociedad. Esa es su herencia.
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