Según una última encuesta de opinión, la aprobación al gobierno del presidente Piñera tiene una más alta valoración que la del propio presidente, lo que viene a romper una regla que siempre se había dado durante los últimos gobiernos de la Concertación, que la separación entre gobierno y presidente(a) fuera significativa, pero muchas veces era el (la) Jefe(a) de Estado quien se llevaba todos los aplausos. En este caso, es todo lo contrario.
Pareciera que la nueva forma de gobernar de Piñera le estuviera dando frutos no deseados a su administración, pues si bien el presidenta había tenido la intención de formar un gabinete técnico, en que los ministros no tuvieran una mochila política, responde a su forma de gobernar, pero también a la forma en que él se quiere posicionar dentro del gobierno, como un jefe que está en todas partes y quien resuelve todos los asuntos concernientes al gobierno. Pero esta estrategia, que también implicaría dejarlo a él sólo como la figura más iluminada del gobierno, haciendo que nadie de su gabinete descolle más que él, estaría resultándole contraproducente ya que es el gobierno quien tiene la más alta aprobación y no él como lo esperaba.
A esto se suma que haya puesto a Joaquín Lavín en el difícil ministerio de educación, considerando que es una de los pocos miembros del gabinete que tiene un pasado político, con el fin de neutralizarlo y también de neutralizar a la UDI, el partido de Lavín. El ministro de educación había llegado al ministerio ya casi en el atardecer de su carrera política, luego de perder dos veces la candidatura presidencial y una vez la candidatura al senado, además de que en la UDI ya no tenía el mismo peso político que poseía en sus mejores tiempos de candidato, por lo que era una persona que no iba a molestar mucho dentro del gabinete y que no dolería mucho su salida frente a una eventual crisis en su cartera o educacional. Sin embargo, Lavín ahora se posiciona como unos de los ministros mejor evaluados dentro del gabinete de Piñera, seguido por el ministro del interior, Rodrigo Hinzpeter y la vocera de gobierno Ena von Baer.
Estas dos situaciones se podrían explicar por la forma de gobernar que ha adoptado Piñera en estos sus primeros meses de gobierno: muy personalista, sin delegar funciones a otras personas y no contando con asesores políticos de real peso. Piñera desea manejar todos los hilos del Estado y sobretodo de su gobierno, pero esa misma actitud es la que le está pasando la cuenta y la que no lo deja gobernar libremente.
Durante los gobiernos de la Concertación, el gabinete se erigió como el colchón para amortiguar las demandas ciudadanas, el primer paso antes que los conflictos o los problemas escalaran hasta el o la presidenta. Y fue así como por ejemplo Bachelet salió casi indemne luego de la revolución pingüina, o como Lagos se intentó blindar luego de los casos de corrupción. Porque ante esto, para el jefe de Estado implica un ajuste o un cambio de gabinete, lo que significa un bálsamo frente a los cuestionamientos o los problemas de gestión, pero que en el caso de Piñera, debido a su fuerte personalismo cualquier cambio de gabinete podría significarle una pérdida aún mayor de popularidad o de aprobación.
El presidente debe comprender que no puede gobernar manejando todos los hilos, que debe delegar funciones en personas capacitadas, ya que el ejercicio del poder también representa delegar funciones en las capacidades políticas de las personas que lo rodean. Un buen político sería quién selecciona a su gabinete o su círculo más cercano según las capacidades que puedan otorgar al gobierno, esa debiera ser su labor como presidente, pero en la medida que no deje a su gabinete empoderarse, todos los conflictos siempre llegarán irremediablemente hasta él. Además debe comprender el presidente que debe contar con asesores, pues necesita gente que le informe y le proponga ideas, no puede ser que todas las ideas y las propuestas tengan que salir de su propia cabeza, lo que hace entorpecer la labor gubernamental.
Todo esto no hace más que pensar, que el presidente aún no ha dejado de lado la lógica de gerente de empresa que tanto se le ha criticado y que la población lo está percibiendo a cabalidad.
miércoles, 19 de mayo de 2010
sábado, 15 de mayo de 2010
Las reformas electorales de Piñera
El presidente Piñera ha presentado una serie de reformas al sistema electoral, que incluyen la inscripción automática, el voto voluntario, el voto de los chilenos en el extranjero, la eliminación de las mesas de votación por sexo, una reforma al Servicio Electoral y la modificación de la fecha de las elecciones presidenciales.
Estas reformas que posibilitan la ampliación de la democracia, haciendo que muchos chilenos y chilenas que se encuentran fuera de los procesos eleccionarios, se les abra una puerta para que participen en la democracia.
El presidente tiene más elementos para ganar que para perder con estas reformas, pues se muestra como un político de derecha moderno que es inclusivo y que está a favor de la democracia, y al mismo tiempo dejando sin espacio a la Concertación, la que había levantado la bandera de estas luchas por la ampliación de la democracia, pero que en veinte años nunca llegaron a buen puerto. Si bien, esta propuesta en muchos puntos fueron presentadas por parlamentarios de la Concertación, siguiendo el orden del régimen presidencialista que impera en Chile, que el presidente de la República se comprometa con estas reformas es un gran avance en la ampliación de la democracia. No es lo mismo que un parlamentario presente un proyecto de reforma política a que lo haga el presidente, con toda la carga política, de poder y simbólica que este cargo acarrea.
Ahora el gran problema para que estas propuestas sean ley, vendría principalmente desde la misma coalición de gobierno, ya que en la UDI siempre se han mostrado reacios a incluir el voto a los chilenos en el exterior o siempre han puesto trancas para la aprobación de la inscripción automática y el voto voluntario.
La inscripción automática implica que muchos jóvenes que nunca se han inscrito en las listas del Servicio Electoral, tengan la posibilidad de votar en cada elección. Muchos estudios muestran como el padrón electora comienza a envejecer cada vez más ante un sistema de votación cerrado y excluyente. Esto, junto con el voto voluntario posibilitaría que las personas se expresen electoralmente según su voluntad y no sobre la base de una obligatoriedad, dejando fuera el cariz negativo para quienes no desean participar de algún proceso electoral. Esta reforma, podría también incluir la modificación de los plazos electorales, como por ejemplo que el voto se pueda hacer dentro de 5 días y una semana, lo que quita trabas para que las personas emitan su voto, junto con ello una reforma a la elección de los vocales de mesa, ver un sistema que no obligue a las personas a ser vocales y posibilitando que las personas hagan esta actividad voluntariamente, quizás aumentando la remuneración o dando alternativas sobretodo a los jóvenes, como por ejemplo que niños y jóvenes sean vocales de mesa o que lo hagan como un servicio al país como el servicio militar.
La inclusión del voto de los chilenos y chilenas en el exterior sería la concreción de una gran cantidad de chilenos que están fuera del territorio pero que desean participar activamente del proceso electoral, tendiendo siempre en cuenta que los chilenos en el exterior se identifican y se identifican con el país. Y además representa un gran avance que está incluido en el concierto de internacional de incluir en las decisiones a quienes se encuentran fuera del territorio nacional. Esto también debe traer consigo modificaciones a la forma de emitir el voto, como por ejemplo introducir el voto por correspondencia (que sería válido también para los chilenos que residen dentro del territorio nacional) o el voto a través de las legaciones diplomáticas en los países respectivos, o también la inclusión del voto electrónico como se ha ido introduciendo en algunos países.
La eliminación de las mesas de varones y de mujeres en los tiempos actuales carece sentido, ya cuando el país ha avanzado en cuestiones de género, es impensado que siga existiendo una división en cuanto a sexo. Si las elecciones están delimitadas a un lugar de residencia (circunscripción, distrito, comuna) no se entiende cuál es la finalidad de separar a la población en hombre o mujeres. Esta reforma, además facilitaría el acto electoral al estar asentado el lugar de votación por el lugar de residencia.
La reforma al Servicio Electoral es necesaria si se quieren procesos electorales eficientes, rápidos y no influenciados por las coyunturas políticas. En este punto, la propuesta presidencia de ampliar el directorio a 5 miembros, dentro de los que cuatro serían nominados por el presidente a votación por el senado, dejando un quinto que sería de estricta nominación presidencial sin pasar por el parlamento, sería politizar una institución que debe tener un carácter también muy técnico. En este sentido, la modernización de este servicio, tan necesario para el desarrollo democrático del país, debería pasar por el Servicio Civil, en que sus directores fuesen nombrados luego de un concurso público. Estar reformas, deberían estar acompañadas de darle más atribuciones al Tribunal Calificador de Elecciones, en donde sea la entidad legal que cuente con amplias atribuciones para fiscalizar y aprobar los procesos electorales. La modificación de la institucionalidad que vela por las elecciones debe estar sustentada en un servicio que genere los mecanismos en que se puedan desarrollar ordenadas y democráticamente las elecciones y una institución que fiscalice y dé su aprobación a las mismas elecciones.
La modificación de la fecha de las elecciones responde principalmente al hecho que las elecciones durante el mes de diciembre se complica con las actividades y las fiestas de fin de año y también con la segunda vuelta presidencial que se desarrolla en enero en medio de las vacaciones de muchas personas. Junto con ello también la fecha del cambio de mando que se produciría el primer día de marzo y no once días después.
Estas reformas políticas deberían ir unidas a otro tipo de reformas políticas que tengan como destino ampliar la democracia, como por ejemplo la ley sobre partidos políticos y la modificación del sistema binominal, la elección de intendentes y consejeros regionales, que den una base aún mayor de la democracia. Porque la democracia se construye con todos y todas, es que un país debe propiciar mecanismos inclusivos y que vayan ampliando la democracia, ya que las democracias de por sí no son estáticas, siempre se van modificando a las expectativas de las personas y los deseos de la gente, haciendo que esos mismos deseos se expresen dentro de la democracia y no por fuera de ella.
Veamos que pasa con estas reformas políticas que impulsa el presidente Piñera, si es que se compromete con la democracia y toma un nuevo rumbo para la derecha o si sólo son voladores de luces para eludir los desaciertos del gobierno en cuanto a su programa político y la reconstrucción de las zonas destruidas. Si logra conseguir este cambio, entonces podrá decir que avanzó mucho más que la Concertación en la ampliación de la democracia, no antes.
Estas reformas que posibilitan la ampliación de la democracia, haciendo que muchos chilenos y chilenas que se encuentran fuera de los procesos eleccionarios, se les abra una puerta para que participen en la democracia.
El presidente tiene más elementos para ganar que para perder con estas reformas, pues se muestra como un político de derecha moderno que es inclusivo y que está a favor de la democracia, y al mismo tiempo dejando sin espacio a la Concertación, la que había levantado la bandera de estas luchas por la ampliación de la democracia, pero que en veinte años nunca llegaron a buen puerto. Si bien, esta propuesta en muchos puntos fueron presentadas por parlamentarios de la Concertación, siguiendo el orden del régimen presidencialista que impera en Chile, que el presidente de la República se comprometa con estas reformas es un gran avance en la ampliación de la democracia. No es lo mismo que un parlamentario presente un proyecto de reforma política a que lo haga el presidente, con toda la carga política, de poder y simbólica que este cargo acarrea.
Ahora el gran problema para que estas propuestas sean ley, vendría principalmente desde la misma coalición de gobierno, ya que en la UDI siempre se han mostrado reacios a incluir el voto a los chilenos en el exterior o siempre han puesto trancas para la aprobación de la inscripción automática y el voto voluntario.
La inscripción automática implica que muchos jóvenes que nunca se han inscrito en las listas del Servicio Electoral, tengan la posibilidad de votar en cada elección. Muchos estudios muestran como el padrón electora comienza a envejecer cada vez más ante un sistema de votación cerrado y excluyente. Esto, junto con el voto voluntario posibilitaría que las personas se expresen electoralmente según su voluntad y no sobre la base de una obligatoriedad, dejando fuera el cariz negativo para quienes no desean participar de algún proceso electoral. Esta reforma, podría también incluir la modificación de los plazos electorales, como por ejemplo que el voto se pueda hacer dentro de 5 días y una semana, lo que quita trabas para que las personas emitan su voto, junto con ello una reforma a la elección de los vocales de mesa, ver un sistema que no obligue a las personas a ser vocales y posibilitando que las personas hagan esta actividad voluntariamente, quizás aumentando la remuneración o dando alternativas sobretodo a los jóvenes, como por ejemplo que niños y jóvenes sean vocales de mesa o que lo hagan como un servicio al país como el servicio militar.
La inclusión del voto de los chilenos y chilenas en el exterior sería la concreción de una gran cantidad de chilenos que están fuera del territorio pero que desean participar activamente del proceso electoral, tendiendo siempre en cuenta que los chilenos en el exterior se identifican y se identifican con el país. Y además representa un gran avance que está incluido en el concierto de internacional de incluir en las decisiones a quienes se encuentran fuera del territorio nacional. Esto también debe traer consigo modificaciones a la forma de emitir el voto, como por ejemplo introducir el voto por correspondencia (que sería válido también para los chilenos que residen dentro del territorio nacional) o el voto a través de las legaciones diplomáticas en los países respectivos, o también la inclusión del voto electrónico como se ha ido introduciendo en algunos países.
La eliminación de las mesas de varones y de mujeres en los tiempos actuales carece sentido, ya cuando el país ha avanzado en cuestiones de género, es impensado que siga existiendo una división en cuanto a sexo. Si las elecciones están delimitadas a un lugar de residencia (circunscripción, distrito, comuna) no se entiende cuál es la finalidad de separar a la población en hombre o mujeres. Esta reforma, además facilitaría el acto electoral al estar asentado el lugar de votación por el lugar de residencia.
La reforma al Servicio Electoral es necesaria si se quieren procesos electorales eficientes, rápidos y no influenciados por las coyunturas políticas. En este punto, la propuesta presidencia de ampliar el directorio a 5 miembros, dentro de los que cuatro serían nominados por el presidente a votación por el senado, dejando un quinto que sería de estricta nominación presidencial sin pasar por el parlamento, sería politizar una institución que debe tener un carácter también muy técnico. En este sentido, la modernización de este servicio, tan necesario para el desarrollo democrático del país, debería pasar por el Servicio Civil, en que sus directores fuesen nombrados luego de un concurso público. Estar reformas, deberían estar acompañadas de darle más atribuciones al Tribunal Calificador de Elecciones, en donde sea la entidad legal que cuente con amplias atribuciones para fiscalizar y aprobar los procesos electorales. La modificación de la institucionalidad que vela por las elecciones debe estar sustentada en un servicio que genere los mecanismos en que se puedan desarrollar ordenadas y democráticamente las elecciones y una institución que fiscalice y dé su aprobación a las mismas elecciones.
La modificación de la fecha de las elecciones responde principalmente al hecho que las elecciones durante el mes de diciembre se complica con las actividades y las fiestas de fin de año y también con la segunda vuelta presidencial que se desarrolla en enero en medio de las vacaciones de muchas personas. Junto con ello también la fecha del cambio de mando que se produciría el primer día de marzo y no once días después.
Estas reformas políticas deberían ir unidas a otro tipo de reformas políticas que tengan como destino ampliar la democracia, como por ejemplo la ley sobre partidos políticos y la modificación del sistema binominal, la elección de intendentes y consejeros regionales, que den una base aún mayor de la democracia. Porque la democracia se construye con todos y todas, es que un país debe propiciar mecanismos inclusivos y que vayan ampliando la democracia, ya que las democracias de por sí no son estáticas, siempre se van modificando a las expectativas de las personas y los deseos de la gente, haciendo que esos mismos deseos se expresen dentro de la democracia y no por fuera de ella.
Veamos que pasa con estas reformas políticas que impulsa el presidente Piñera, si es que se compromete con la democracia y toma un nuevo rumbo para la derecha o si sólo son voladores de luces para eludir los desaciertos del gobierno en cuanto a su programa político y la reconstrucción de las zonas destruidas. Si logra conseguir este cambio, entonces podrá decir que avanzó mucho más que la Concertación en la ampliación de la democracia, no antes.
martes, 23 de febrero de 2010
Piñera, los partidos políticos y los subsecretarios
Con la nominación de sus ministros, Piñera mostró una libertad de acción que no ha tenido parangón, prescindiendo de la injerencia de los partidos políticos que lo respaldan. Esta decisión, si bien está ajustada al periodo de su aún no iniciado gobierno, en que el presidente tiene el control completo de la agenda, se debe en primer lugar por ser el primer presidente del conglomerado de derecha. Piñera no ganó en primera vuelta ni tampoco lo hizo con un porcentaje abultado, sino que cuenta con ese derecho por ser el primero, por lo que se ha ganado la libertad de hacer y nominar a sus ministros con una libertad que muchos de los presidentes anteriores no contaban. La presidenta Bachelet contó con margen de libertad para nominar a su gabinete sin tener que enfrentar directamente las presiones de los partidos políticos, pero que a la larga le terminó pasando la cuenta frente a los variados cambios de gabinete que tuvo que realizar, en donde sí incorporó la voz de los partidos de la Concertación. En el caso del presidente Piñera, esta libertad es un arma de doble filo, porque tal como a Bachelet en algún momento va a necesitar a la ayuda de los partidos políticos que lo respaldad, y lo que además podría crear la instancia en que despierten viejas animosidades dentro de la derecha que se encuentran dormidas con el éxtasis de la victoria.
Con el nombramiento de los subsecretarios, Piñera tiende a incorporar a los partidos políticos al gobierno, atendiendo la falta de capacidad política que impera dentro de su gabinete. En esta nominación intentó dejar contenta a la UDI, partido que tienen la mayor cantidad de parlamentarios en el congreso sin los que no puede gobernar, y además de su propio partido RN que no sería bien visto que su propio "ex partido" comenzara con las primeras críticas políticas. En el nombramiento de los ministros y subsecretarios, Piñera se valió de algunos institutos ligados a la derecha como Libertad y Desarrollo y la Fundación Jaime Guzmán, de donde ha sacado personal e ideas que ha incorporado a su gobierno, pero que en la práctica le puede pesar en la relación con sus partidos políticos, como le sucedió a Bachelet cuando incorporó en su gabinete a gente fuera de la Concertación provenientes del Think Tank Expansiva, quienes fueron los primero blancos de críticas de los propios partidos de gobierno y los primeros en dejar sus carteras, a excepción del ministro de hacienda que logró controlar un gran poder dentro del gabinete.
Dentro de estas nominaciones, además Piñera escuchó la voz de los dos principales líderes en las sombras de la derecha, Longueira y Allamand, que si bien no están a la cabeza de la UDI o de RN respectivamente, dentro de sus propios partidos poseen una injerencia enorme que como presidente no podía eludir. Hasta el momento, la derecha se ha mantenido unida frente al futuro gobierno, ha respaldado al presidente electo en sus primeros pasos, pero el ejercicio del poder y el ser gobierno crean polos y áreas de influencia que son casi naturales dentro de la práctica política, que en el caso de la Concertación esa práctica se llegó a niveles impensados, en la derecha aún están por verse como se desarrollan estos pequeños subgrupos dentro de la misma Coalición o dentro de los partidos y también como se desenvuelven los pequeños caudillismos. La molestia de Longueira y las críticas ocultas de Allamand responden al manejo de ciertos espacios de poder dentro de sus partidos y que Piñera ha debido ponerle atención antes de que sumen un poder aún mayor o comiencen a socavar el poder del presidente.
Así, Piñera ha mostrado que su estilo de gobierno es mucho más presidencialista que el de Bachelet, quien tenía un estilo de gobernar mucho más parecido a un parlamentarismo en que ella actuó más como una primera ministra que se relaciona casi horizontalmente con sus ministros que como una presidenta que concentra el poder. En el gobierno de Piñera, sería difícil ver a ministros tan poderosos como Andrés Velasco en hacienda o un Pérez Yoma en interior, ya que Piñera ha mostrado que quiere concentrar el poder, y el nombramiento de personas con un enorme perfil técnico responda a su idea de que el poder político se debe concentrar en la figura del presidente. Esto puede traerle algunos inconvenientes, como que muchos de sus ministros y subsecretarios nunca logren empoderarse del cargo y desenvolverse a sus anchas en sus puestos o que finalmente todas las críticas hacia el gobierno estén dirigidas hacia él por ser el único responsable, que en el caso de los gobiernos los gabinetes también sirven para delegar culpas -un contrasentido en el ejercicio del poder-, pero que en términos simbólicos sirve mucho para mantener al presidente incólume de los errores del gobierno o de su coalición de partidos.
Concentrando el poder en la figura del presidente, lo que puede provocar es el nacimiento de un nuevo populismo, en que los partidos no son excluidos sino que son puestos en un congelador indefinido. Volviendo a las alusiones de Piñera con Berlusconi, según Giovanni Sartori es el premier italiano quien ha patentado una nueva forma de hacerse con todo el poder, que el politólogo italiano ha llamado el "sultanato", en donde el gobernante no intenta transformarse en un dictador al estilo clásico que borra las leyes y la democracia para controlar y retener todo el poder, sino que en base a las mismas leyes existentes y desde dentro de la democracia ir minando los principios democráticos, no para crear poderes nuevos, sino para ejercer los ya existentes y disminuir las contrapesos políticos. Si Piñera sigue en esta misma senda, se habrá transformado en el Berlusconi latinoamericano, no sólo por superar los límites de los negocios y la política, sino también por la forma de ejercer el poder y de comprender la democracia.
Está por verse entonces, como Piñera se desenvuelve con los partidos políticos, si los escucha e incorpora en el juego político o trata de anularlos y de saltarlos. Porque en la práctica, la derecha ha llegado al poder con el discurso negativo sobre la política y los partidos políticos que se impuso durante la dictadura, agregándole a eso el discurso propositivo de la técnica como resolución de los conflictos y problemas sociales, lugar en donde se generan las propuestas. Durante estos próximos cuatro años se verá si este discurso no se transforma en un bumerang y se devuelve a la derecha, produciendo problemas entre los mismos partidos políticos de la Coalición por el Cambio y el presidente o dentro de la misma coalición de partidos entre áreas de influencia, lo que finalmente terminó dejando en el suelo a la Concertación.
Con el nombramiento de los subsecretarios, Piñera tiende a incorporar a los partidos políticos al gobierno, atendiendo la falta de capacidad política que impera dentro de su gabinete. En esta nominación intentó dejar contenta a la UDI, partido que tienen la mayor cantidad de parlamentarios en el congreso sin los que no puede gobernar, y además de su propio partido RN que no sería bien visto que su propio "ex partido" comenzara con las primeras críticas políticas. En el nombramiento de los ministros y subsecretarios, Piñera se valió de algunos institutos ligados a la derecha como Libertad y Desarrollo y la Fundación Jaime Guzmán, de donde ha sacado personal e ideas que ha incorporado a su gobierno, pero que en la práctica le puede pesar en la relación con sus partidos políticos, como le sucedió a Bachelet cuando incorporó en su gabinete a gente fuera de la Concertación provenientes del Think Tank Expansiva, quienes fueron los primero blancos de críticas de los propios partidos de gobierno y los primeros en dejar sus carteras, a excepción del ministro de hacienda que logró controlar un gran poder dentro del gabinete.
Dentro de estas nominaciones, además Piñera escuchó la voz de los dos principales líderes en las sombras de la derecha, Longueira y Allamand, que si bien no están a la cabeza de la UDI o de RN respectivamente, dentro de sus propios partidos poseen una injerencia enorme que como presidente no podía eludir. Hasta el momento, la derecha se ha mantenido unida frente al futuro gobierno, ha respaldado al presidente electo en sus primeros pasos, pero el ejercicio del poder y el ser gobierno crean polos y áreas de influencia que son casi naturales dentro de la práctica política, que en el caso de la Concertación esa práctica se llegó a niveles impensados, en la derecha aún están por verse como se desarrollan estos pequeños subgrupos dentro de la misma Coalición o dentro de los partidos y también como se desenvuelven los pequeños caudillismos. La molestia de Longueira y las críticas ocultas de Allamand responden al manejo de ciertos espacios de poder dentro de sus partidos y que Piñera ha debido ponerle atención antes de que sumen un poder aún mayor o comiencen a socavar el poder del presidente.
Así, Piñera ha mostrado que su estilo de gobierno es mucho más presidencialista que el de Bachelet, quien tenía un estilo de gobernar mucho más parecido a un parlamentarismo en que ella actuó más como una primera ministra que se relaciona casi horizontalmente con sus ministros que como una presidenta que concentra el poder. En el gobierno de Piñera, sería difícil ver a ministros tan poderosos como Andrés Velasco en hacienda o un Pérez Yoma en interior, ya que Piñera ha mostrado que quiere concentrar el poder, y el nombramiento de personas con un enorme perfil técnico responda a su idea de que el poder político se debe concentrar en la figura del presidente. Esto puede traerle algunos inconvenientes, como que muchos de sus ministros y subsecretarios nunca logren empoderarse del cargo y desenvolverse a sus anchas en sus puestos o que finalmente todas las críticas hacia el gobierno estén dirigidas hacia él por ser el único responsable, que en el caso de los gobiernos los gabinetes también sirven para delegar culpas -un contrasentido en el ejercicio del poder-, pero que en términos simbólicos sirve mucho para mantener al presidente incólume de los errores del gobierno o de su coalición de partidos.
Concentrando el poder en la figura del presidente, lo que puede provocar es el nacimiento de un nuevo populismo, en que los partidos no son excluidos sino que son puestos en un congelador indefinido. Volviendo a las alusiones de Piñera con Berlusconi, según Giovanni Sartori es el premier italiano quien ha patentado una nueva forma de hacerse con todo el poder, que el politólogo italiano ha llamado el "sultanato", en donde el gobernante no intenta transformarse en un dictador al estilo clásico que borra las leyes y la democracia para controlar y retener todo el poder, sino que en base a las mismas leyes existentes y desde dentro de la democracia ir minando los principios democráticos, no para crear poderes nuevos, sino para ejercer los ya existentes y disminuir las contrapesos políticos. Si Piñera sigue en esta misma senda, se habrá transformado en el Berlusconi latinoamericano, no sólo por superar los límites de los negocios y la política, sino también por la forma de ejercer el poder y de comprender la democracia.
Está por verse entonces, como Piñera se desenvuelve con los partidos políticos, si los escucha e incorpora en el juego político o trata de anularlos y de saltarlos. Porque en la práctica, la derecha ha llegado al poder con el discurso negativo sobre la política y los partidos políticos que se impuso durante la dictadura, agregándole a eso el discurso propositivo de la técnica como resolución de los conflictos y problemas sociales, lugar en donde se generan las propuestas. Durante estos próximos cuatro años se verá si este discurso no se transforma en un bumerang y se devuelve a la derecha, produciendo problemas entre los mismos partidos políticos de la Coalición por el Cambio y el presidente o dentro de la misma coalición de partidos entre áreas de influencia, lo que finalmente terminó dejando en el suelo a la Concertación.
martes, 16 de febrero de 2010
El gabinete de Piñera
Mucho se ha discutido del carácter del gabinete del presidente electo Sebastián Piñera, de los rasgos técnicos o las falencias políticas que ha presenciado en la nominación de las personas que ocuparán las carteras ministeriales. Pero esta, como primera acción gubernamental del presidente electo tiene bastantes aristas y otras tantas críticas por causa de la disociación entre el discurso y la realidad, entre lo que dice y lo que hace.
Una de las primeras críticas que se le han formulado al presidente electo, es sobre la pertenencia de muchos de los miembros del gabinete a directorios de empresas que también responde al ámbito de relaciones que ha establecido el nuevo presidente, del grupo de personas con las que se ha rodeado. Seguramente, de haber sido un dirigente sindical se habría codeado con personas ligadas a la organización popular, pero en este caso específico demuestra que Piñera se ha rodeado de personas que tienen tanto capital económico como él y un capital cultural similar al que él posee. Eso ya lo dijo Bourdieu, que las personas tienden a relacionarse con otros que tengan similares capitales culturales y económicos, no por una predisposición social que nos limita a esos espacios, sino porque se comparten ciertos códigos sociales y Habitus que son semejantes. Esto posibilita de alguna forma entender las confianzas depositadas por Piñera en los nombres que ha nominado, sin embargo para el presidente de la república se espera que trascienda esos espacios relacionales, que se adentre en otros mundos, ya que su labor es conocer espacios, lugares y personas que no son iguales su persona o su espacio social. Él, como presidente de la república necesitará contar con personas que le muestren las distintas culturas, que lo asesoren con temas que él no maneja, por ello una de sus primeras necesidades era reunir un equipo que supliera las falencias que él mismo no posee y le muestren lo que él no alcanza a comprender. El curriculum del gabinete, por cierto que es de amplitud y una capacidad técnica y académica notable, pero que no deja de constatar que si bien este grupo de personas se muestran notables en sus espacios de ingerencia, responden a sólo un espectro de la sociedad. Si Piñera deseaba reunir a un equipo de los mejores en sus quehaceres, debería haber buscado también en otras comunas, en otras universidades o institutos. El gabinete posiblemente esté bastante capacitado en elementos técnicos, pero responden a la mirada de una parte de la sociedad. Más que capacidad, este gabinete adolece de diversidad. Y, por otra parte, en los tiempos en que las comunicaciones y el conocimiento fluyen libremente, es impensado que el presidente no se hubiera interiorizado de las distintas realidades que conviven en el país, actualmente es mucho más fácil saber quién sobresale en su ámbito o conocer las capacidades de distintas personas.
Si Piñera hubiese querido realmente un gabinete de "unidad nacional", como él lo ha llamado, hubiera buscado personas de diferentes espacios y diferentes ámbitos, para reunir en un gabinete a un grupo de los mejores que trabajen para el beneficio de todos. Acá en el grupo de ministros se observa la predominancia de una grupo específico, en donde muchos compartieron la misma escuela o universidad, de lo que no tienen ninguna culpa, la culpa es del futuro presidente que dice querer representar a todo el país, pero que en una de sus primaras acciones demuestra todo lo contrario a su discurso.
Este gabinete de unidad nacional que ha llamado enfáticamente Piñera, se une además al discurso sobre la política de los acuerdos que desea revivir, pero viniendo eso desde la política misma, ese anhelo suena un tanto tautológico, porque la política en sí se genera por medio de los acuerdos. Ya nadie sigue el pensamiento de Clausewitz, en que la política es la continuación de la guerra por otros medios, sino que el pensamiento general es que la política es el lugar donde se dialoga y que en la praxis política es la consecución de un programa político a través del dialogo con la oposición o la minoría política. Lo que el presidente electo debe entender, es que el fue electo para gobernar y aplicar el programa político que representa una visión determinada de la sociedad, su misión ahora es llevar ese programa a la práctica y cumplir con sus promesas, porque el fue electo para llevar a cabo cierto esquema político y representar a la ciudadanía que lo eligió, respetando a las minorías políticas. Si no existiese la representación de una visión de la sociedad -que los candidatos dicen representar-, entonces las elecciones serían innecesarias, mejor votamos por la unidad nacional en un solo candidato. Además el esquema de unidad nacional y de la política de los acuerdos como los ha planteado Piñera, se superpone a la existencia de grupos minoritarios dentro de la política o en el parlamento. Ya que si bien existe un gobierno que cuenta con bastantes atribuciones para llevar a cabo su política, también existen los grupos que no son mayoría que cuentan con motivaciones o necesidades que serían soslayadas con este tipo de prácticas. El gobierno le es confiada la labor de ejecutar su eje programático, pero sin pasar por encima de los grupos minoritarios, su labor es también incluirlos en el dialogo, conocer sus peticiones y respetar sus posiciones. Sin esto, el gobierno y la política se transformarían en un ente uniforme y homogéneo, más cercano a una dictadura que a una democracia.
Y por lo demás, el esquema de la unidad nacional y la política de los acuerdos son aplicables en casos excepcionales, en que se ha roto la paz democrática o el país se vio envuelto en un conflicto bélico o político social, que el caso actual de Chile es ilógico pensar que travesamos por esas coyunturas. Ese discurso que pretende imponer Piñera es una remembranza del discurso patriotero y nacionalista que impendía el surgimiento o la exigencia de grupos sociales marginados o que comienzan a emerger como actores políticos, en que el bien de la sociedad era uno y normado. El proceso político de la democracia debe permitir el surgimiento de nuevos actores políticos y considerar sus peticiones, la democracia en los tiempos actuales exige que se construya con todos y todas, pero considerando que somos diferentes, pensamos distinto y deseamos distintas cosas. La política, es entonces el lugar donde se discuten esas diferencias y se llegan a consensos, pero sin uniformar ni esquematizar en un discurso.
Cuando llegue este gobierno a La Moneda debe tener claro que representa un sector de la sociedad a la que la ciudadanía confió en su plan de gobierno, que representa a un ámbito de la política y desde ahí puede construir acuerdos.
Una de las primeras críticas que se le han formulado al presidente electo, es sobre la pertenencia de muchos de los miembros del gabinete a directorios de empresas que también responde al ámbito de relaciones que ha establecido el nuevo presidente, del grupo de personas con las que se ha rodeado. Seguramente, de haber sido un dirigente sindical se habría codeado con personas ligadas a la organización popular, pero en este caso específico demuestra que Piñera se ha rodeado de personas que tienen tanto capital económico como él y un capital cultural similar al que él posee. Eso ya lo dijo Bourdieu, que las personas tienden a relacionarse con otros que tengan similares capitales culturales y económicos, no por una predisposición social que nos limita a esos espacios, sino porque se comparten ciertos códigos sociales y Habitus que son semejantes. Esto posibilita de alguna forma entender las confianzas depositadas por Piñera en los nombres que ha nominado, sin embargo para el presidente de la república se espera que trascienda esos espacios relacionales, que se adentre en otros mundos, ya que su labor es conocer espacios, lugares y personas que no son iguales su persona o su espacio social. Él, como presidente de la república necesitará contar con personas que le muestren las distintas culturas, que lo asesoren con temas que él no maneja, por ello una de sus primeras necesidades era reunir un equipo que supliera las falencias que él mismo no posee y le muestren lo que él no alcanza a comprender. El curriculum del gabinete, por cierto que es de amplitud y una capacidad técnica y académica notable, pero que no deja de constatar que si bien este grupo de personas se muestran notables en sus espacios de ingerencia, responden a sólo un espectro de la sociedad. Si Piñera deseaba reunir a un equipo de los mejores en sus quehaceres, debería haber buscado también en otras comunas, en otras universidades o institutos. El gabinete posiblemente esté bastante capacitado en elementos técnicos, pero responden a la mirada de una parte de la sociedad. Más que capacidad, este gabinete adolece de diversidad. Y, por otra parte, en los tiempos en que las comunicaciones y el conocimiento fluyen libremente, es impensado que el presidente no se hubiera interiorizado de las distintas realidades que conviven en el país, actualmente es mucho más fácil saber quién sobresale en su ámbito o conocer las capacidades de distintas personas.
Si Piñera hubiese querido realmente un gabinete de "unidad nacional", como él lo ha llamado, hubiera buscado personas de diferentes espacios y diferentes ámbitos, para reunir en un gabinete a un grupo de los mejores que trabajen para el beneficio de todos. Acá en el grupo de ministros se observa la predominancia de una grupo específico, en donde muchos compartieron la misma escuela o universidad, de lo que no tienen ninguna culpa, la culpa es del futuro presidente que dice querer representar a todo el país, pero que en una de sus primaras acciones demuestra todo lo contrario a su discurso.
Este gabinete de unidad nacional que ha llamado enfáticamente Piñera, se une además al discurso sobre la política de los acuerdos que desea revivir, pero viniendo eso desde la política misma, ese anhelo suena un tanto tautológico, porque la política en sí se genera por medio de los acuerdos. Ya nadie sigue el pensamiento de Clausewitz, en que la política es la continuación de la guerra por otros medios, sino que el pensamiento general es que la política es el lugar donde se dialoga y que en la praxis política es la consecución de un programa político a través del dialogo con la oposición o la minoría política. Lo que el presidente electo debe entender, es que el fue electo para gobernar y aplicar el programa político que representa una visión determinada de la sociedad, su misión ahora es llevar ese programa a la práctica y cumplir con sus promesas, porque el fue electo para llevar a cabo cierto esquema político y representar a la ciudadanía que lo eligió, respetando a las minorías políticas. Si no existiese la representación de una visión de la sociedad -que los candidatos dicen representar-, entonces las elecciones serían innecesarias, mejor votamos por la unidad nacional en un solo candidato. Además el esquema de unidad nacional y de la política de los acuerdos como los ha planteado Piñera, se superpone a la existencia de grupos minoritarios dentro de la política o en el parlamento. Ya que si bien existe un gobierno que cuenta con bastantes atribuciones para llevar a cabo su política, también existen los grupos que no son mayoría que cuentan con motivaciones o necesidades que serían soslayadas con este tipo de prácticas. El gobierno le es confiada la labor de ejecutar su eje programático, pero sin pasar por encima de los grupos minoritarios, su labor es también incluirlos en el dialogo, conocer sus peticiones y respetar sus posiciones. Sin esto, el gobierno y la política se transformarían en un ente uniforme y homogéneo, más cercano a una dictadura que a una democracia.
Y por lo demás, el esquema de la unidad nacional y la política de los acuerdos son aplicables en casos excepcionales, en que se ha roto la paz democrática o el país se vio envuelto en un conflicto bélico o político social, que el caso actual de Chile es ilógico pensar que travesamos por esas coyunturas. Ese discurso que pretende imponer Piñera es una remembranza del discurso patriotero y nacionalista que impendía el surgimiento o la exigencia de grupos sociales marginados o que comienzan a emerger como actores políticos, en que el bien de la sociedad era uno y normado. El proceso político de la democracia debe permitir el surgimiento de nuevos actores políticos y considerar sus peticiones, la democracia en los tiempos actuales exige que se construya con todos y todas, pero considerando que somos diferentes, pensamos distinto y deseamos distintas cosas. La política, es entonces el lugar donde se discuten esas diferencias y se llegan a consensos, pero sin uniformar ni esquematizar en un discurso.
Cuando llegue este gobierno a La Moneda debe tener claro que representa un sector de la sociedad a la que la ciudadanía confió en su plan de gobierno, que representa a un ámbito de la política y desde ahí puede construir acuerdos.
La política chilena en el mundo
Los chilenos tenemos una extraña complexión a tratar de saber como nos miran en el mundo, que es lo que piensan de nosotros afuera. Ahora puede ser el caso relevante, con la elección de Sebastián Piñera y el arribo al gobierno de la derecha, el mundo ha fijado sus ojos en nuestro país.
Pero, ¿qué es lo que les preocupa en el exterior? En resumidas cuentas, que el nuevo gobierno que llegará a La Moneda no cambie el rumbo tan drásticamente del país, si la derecha llega al poder no barra con las políticas económicas y –aunque mínimas-, las políticas sociales que han reducido la pobreza, políticas que fueron impulsadas por los gobiernos de la Concertación.
En el extranjero y estando fuera de Chile, se puede constatar que económicamente Chile ha dado un salto cuantitativo en estos últimos años, hecho que sería inevitable nombrarlo. Muchos europeos mencionan que nuestro país es la puerta de entrada a Latinoamérica porque no les reporta un choque cultural ni social al llegar, con la realidad que se vive en sus países. Para muchos extranjeros es resaltable el crecimiento económico y la estabilidad democrática que ha alcanzado el país durante estos veinte años de gobiernos de la Concertación y que esperan siga de la misma forma bajo un gobierno de derecha.
Pero si bien muchos extranjeros alaban la economía chilena, también los hay quienes logran mirar bajo el agua y ver la realidad que se esconde muchas veces bajo el manto de „país ejemplar“. Frente a esto, se pone en evidencia que el crecimiento económico chileno se ha dado en base a una luciferina distribución del ingreso, que coarta las posibilidades de las personas pobres de acceder a los beneficios de la riqueza del país.
Y así suma y sigue, por ejemplo, con la calidad de la educación o la cultura cívica que demuestra nuestro país. Esto último parece sorprendente, pero a muchos países extranjeros les llama la atención que no se hayan borrado del mapa político los partidarios de la dictadura militar y los propiamente tal pinochetistas, ya que saben que esas personas estuvieron a cargo de una de las dictaduras más cuentas y desiguales. A un extranjero le llama la atención mencionar que en Chile aún existe la constitución instaurada por Pinochet durante la dictadura o que no existan leyes simbólicas que prohíban la participación en política de quienes tuvieron parte de la dictadura y junto con prescribir cualquier símbolo que haga mención honrosa de Pinochet y su gobierno. En este sentido, los extranjeros miran asombrados la realidad chilena y no queda forma de explicarles por qué se ha dado de esa forma.
Para el caso particular de los europeos, ellos sienten que su estado de bienestar que lograron construir luego del fin de la Segunda Guerra Mundial y muchos de sus libertades civiles y sociales, son un orgullo. Para ellos, un estado social es inalienable de la sociedad y de las personas y les pertenece a todos. Más que pretender que Chile se transforme en un país europeo, como lo han soñado todos los partidarios del desarrollo económico, desde los „civilizadores contra la barbarie“ del siglo XIX, hasta los economistas liberales y políticos apegados a los derechos de las libertades civiles, es que en Chile debemos aprender de Europa, que la riqueza debe alcanzar para todos, no es posible alimentar un crecimiento económico con la enorme desigualdad social que existe en el país, y eso fue lo que muchos europeos luego del desastre de la guerra se dieron cuenta, que de nada sirve una economía si no les pertenece a todos y los beneficios no alcanzan a todos.
Chile ya ha alcanzado altos estándares económicos que lo hacen ser un ejemplo dentro de la región, pero debemos avanzar en que estos beneficios que trae la economía sean repartidos justamente y que llegan a una gran cantidad de la población que sólo puede añorar ser parte de este Chile rico.
Intentar llegar a los niveles de vida europeos es inverosímil, pero pensar en que podemos lograr un estado que resguarde y sea e ente regulador de que miles de personas accedan a los beneficios económicos es un desafío que tenemos por delante. No basta con darles más oportunidades a las personas como lo estiman los pensadores liberales asumidos de la escuela de Chicago y como bien ha manifestado el presidente electo, porque ante esto queda plantearse que sucede cuando esas posibilidades individuales fracasan, que sucede cuando la educación no logra cumplir con el cometido de insertarnos en el mundo laboral, qué sucede cuando nos vemos enfrentados a una enfermedad o un accidente que nos imposibilite desempeñarnos en la vida. Es en estas situaciones en que se espera que el estado actúe como el ente garante de una seguridad que nos permita manejar de mejor forma los infortunios de la sociedad o de la vida. Es el estado quien debe ser el engranaje que incluya a las personas a los beneficios de la economía y vele porque las personas puedan desarrollarse plenamente dentro de la sociedad. Es el estado el ente articulador del desarrollo, pero debemos pensar no ya en el desarrollo macroeconómico, sino en que este desarrollo comience a llegar realmente a las personas que no tienen los medios ni las capacidades para hacerlo, y también para quienes se han visto impedidos de participar en la economía, como los son los viejos, los niños y niñas, y los discapacitados.
Desde ahora, la única forma de salir al mundo es dar la cara y solucionar los problemas que nos han afectado, porque como país ya no vivimos en la miseria es que podemos exigir un estado que nos provea de beneficios y de libertades sociales y civiles, que mejores la vida de las personas. Y lo tenemos que hacer no para destacar en el mundo, sino para nosotros mismos sentirnos orgullosos de nuestro país y de una sociedad en que las personas se sienten seguras e integradas en el desarrollo económico y los beneficios que eso acarrea.
Pero, ¿qué es lo que les preocupa en el exterior? En resumidas cuentas, que el nuevo gobierno que llegará a La Moneda no cambie el rumbo tan drásticamente del país, si la derecha llega al poder no barra con las políticas económicas y –aunque mínimas-, las políticas sociales que han reducido la pobreza, políticas que fueron impulsadas por los gobiernos de la Concertación.
En el extranjero y estando fuera de Chile, se puede constatar que económicamente Chile ha dado un salto cuantitativo en estos últimos años, hecho que sería inevitable nombrarlo. Muchos europeos mencionan que nuestro país es la puerta de entrada a Latinoamérica porque no les reporta un choque cultural ni social al llegar, con la realidad que se vive en sus países. Para muchos extranjeros es resaltable el crecimiento económico y la estabilidad democrática que ha alcanzado el país durante estos veinte años de gobiernos de la Concertación y que esperan siga de la misma forma bajo un gobierno de derecha.
Pero si bien muchos extranjeros alaban la economía chilena, también los hay quienes logran mirar bajo el agua y ver la realidad que se esconde muchas veces bajo el manto de „país ejemplar“. Frente a esto, se pone en evidencia que el crecimiento económico chileno se ha dado en base a una luciferina distribución del ingreso, que coarta las posibilidades de las personas pobres de acceder a los beneficios de la riqueza del país.
Y así suma y sigue, por ejemplo, con la calidad de la educación o la cultura cívica que demuestra nuestro país. Esto último parece sorprendente, pero a muchos países extranjeros les llama la atención que no se hayan borrado del mapa político los partidarios de la dictadura militar y los propiamente tal pinochetistas, ya que saben que esas personas estuvieron a cargo de una de las dictaduras más cuentas y desiguales. A un extranjero le llama la atención mencionar que en Chile aún existe la constitución instaurada por Pinochet durante la dictadura o que no existan leyes simbólicas que prohíban la participación en política de quienes tuvieron parte de la dictadura y junto con prescribir cualquier símbolo que haga mención honrosa de Pinochet y su gobierno. En este sentido, los extranjeros miran asombrados la realidad chilena y no queda forma de explicarles por qué se ha dado de esa forma.
Para el caso particular de los europeos, ellos sienten que su estado de bienestar que lograron construir luego del fin de la Segunda Guerra Mundial y muchos de sus libertades civiles y sociales, son un orgullo. Para ellos, un estado social es inalienable de la sociedad y de las personas y les pertenece a todos. Más que pretender que Chile se transforme en un país europeo, como lo han soñado todos los partidarios del desarrollo económico, desde los „civilizadores contra la barbarie“ del siglo XIX, hasta los economistas liberales y políticos apegados a los derechos de las libertades civiles, es que en Chile debemos aprender de Europa, que la riqueza debe alcanzar para todos, no es posible alimentar un crecimiento económico con la enorme desigualdad social que existe en el país, y eso fue lo que muchos europeos luego del desastre de la guerra se dieron cuenta, que de nada sirve una economía si no les pertenece a todos y los beneficios no alcanzan a todos.
Chile ya ha alcanzado altos estándares económicos que lo hacen ser un ejemplo dentro de la región, pero debemos avanzar en que estos beneficios que trae la economía sean repartidos justamente y que llegan a una gran cantidad de la población que sólo puede añorar ser parte de este Chile rico.
Intentar llegar a los niveles de vida europeos es inverosímil, pero pensar en que podemos lograr un estado que resguarde y sea e ente regulador de que miles de personas accedan a los beneficios económicos es un desafío que tenemos por delante. No basta con darles más oportunidades a las personas como lo estiman los pensadores liberales asumidos de la escuela de Chicago y como bien ha manifestado el presidente electo, porque ante esto queda plantearse que sucede cuando esas posibilidades individuales fracasan, que sucede cuando la educación no logra cumplir con el cometido de insertarnos en el mundo laboral, qué sucede cuando nos vemos enfrentados a una enfermedad o un accidente que nos imposibilite desempeñarnos en la vida. Es en estas situaciones en que se espera que el estado actúe como el ente garante de una seguridad que nos permita manejar de mejor forma los infortunios de la sociedad o de la vida. Es el estado quien debe ser el engranaje que incluya a las personas a los beneficios de la economía y vele porque las personas puedan desarrollarse plenamente dentro de la sociedad. Es el estado el ente articulador del desarrollo, pero debemos pensar no ya en el desarrollo macroeconómico, sino en que este desarrollo comience a llegar realmente a las personas que no tienen los medios ni las capacidades para hacerlo, y también para quienes se han visto impedidos de participar en la economía, como los son los viejos, los niños y niñas, y los discapacitados.
Desde ahora, la única forma de salir al mundo es dar la cara y solucionar los problemas que nos han afectado, porque como país ya no vivimos en la miseria es que podemos exigir un estado que nos provea de beneficios y de libertades sociales y civiles, que mejores la vida de las personas. Y lo tenemos que hacer no para destacar en el mundo, sino para nosotros mismos sentirnos orgullosos de nuestro país y de una sociedad en que las personas se sienten seguras e integradas en el desarrollo económico y los beneficios que eso acarrea.
Hay derecha para mucho tiempo
Muchos creen que el gobierno de derecha sólo estará al mando del país tan sólo por los cuatro años siguientes, sin embargo hay indicios de que la derecha llegó para quedarse. No son pesimismos sueltos luego de andar errático y tambaleante de la Concertación y de la izquierda, sino también por las señales políticas que ha enviado la derecha durante todos estos años, junto con la situación social en que se encuentra Chile. Algunas de estas señales han sido evidentes, otras se intuyen por el actuar que ha manifestado la derecha.
Reconocer esto, permitirá reconstruir una izquierda nueva, que no esté al amparo de oponerse a la derecha, sino con el firme propósito de construir una sociedad mejor.
Además, muchas de las acciones emprendidas por la derecha han sido mentadas y pensadas muy minuciosamente, lo que en definitiva hace pensar que una vez estando en el gobierno no cejarán para poder perpetuarse en él, ya que esta el momento han demostrado una capacidad de planeamiento y un elaborado plan de trabajo que les permitió alcanzar la presidencia.
La labor de los medios de comunicación
La derecha controla fielmente muchos medios de comunicación y si no los controla directamente tiene una injerencia a través de ellos. Los medios de prensa chilenos, más que estar alineados con el gobierno de turno, están alineados bajo el alero del poder y de quién lo detenta. Es decir, la derecha tiene en sus manos a los medios de comunicación y por otro lado los tiene siguiendo sus directrices.
Una de las cosas que los nazis legaron al mundo es que el manejo de los medios de comunicación es vital para la mantención del poder, ya sea de una manera explícita o implícita, no hay gobierno en el mundo que no posea una agenda comunicacional, pero cuando todos los medios de comunicación están de su lado las cosas se vuelven aún más fáciles. La derecha no se va a gastar en eso y cuando deba jugarse la mantención en el poder, se hará con todo lo que tiene a su disposición.
Ante ello, los partidos de izquierda, movimientos sociales, etc., deberán inevitablemente acercarse a los nuevos medios de comunicación, como internet que a través de sus muchos canales llega a muchas personas sin pasar por el tamiz gubernamental o empresarial.
Los errores de la Concertación y la futura „guerra sucia“
Si la Concertación cometió errores y en que en algunos casos por la incompetencia llegaron a transformarse en horrores, la derecha no dudará en sacar los trapos sucios al sol con el fin de lograr mantenerse en el poder. Nada ni nadie los ata a que no revelen los casos de corrupción o de negligencias que hasta el momento estaban ocultos bajo la administración concertacionista, además que si algo se aprende de las campañas electorales es que en algún punto siempre habrá guerra sucia y por cierto que la derecha tomará este comodín para restregárselo en la cara a los otrora partidos de gobierno. Siempre se ha dicho que Chile no tiene memoria, que las cosas siempre pueden volver a pasar, pero puede que si la ciudadanía no tenga siempre presente los desastres de los gobiernos o de sus gobernantes si lo tendrán algunas personas con el suficiente poder y las ganas de poner esos temas sobre la mesa. La derecha, contando con los medios de comunicación y con todo el aparataje estatal de su parte, además de los medios económicos como para generar una campaña que deslegitime a su adversario.
Hacer el juego moral de si eso es o no reprochable es un ejercicio sin sentido, puesto que en los países en que ha existido una alternancia en el poder, quienes manejan el poder siempre han fustigado a sus adversarios políticos por sus errores dentro de sus gobiernos anteriores. Quizás es una parte deleznable de la competencia política, pero lo evidente es que se hace. Y la seguridad hace pensar que los errores que dejó la Concertación que aún no han salido a la luz, la derecha les dará un uso muy conveniente para sus propios propósitos.
La disciplina y el orden interno de la derecha
Para quienes esperar volver o llegar a ser gobierno por las fallas internas de la derecha, puede que tengan que esperar mucho. Si algo pudo enseñar la Concertación es que el poder y la costumbre hacen que grupos y personas tan disímiles permanezcan unidas por el lazo del poder. ¿Cómo se explica que hacia el final de los gobiernos de la Concertación la Democracia Cristina y el Partido Socialista terminaran casi hermanados y casi con una postura conjunta?
Es de sumo conocimiento que la Udi y RN que tanto como se aman se odia, pero lo que no sería impedimento para que logren llegar a acuerdos básicos para una futura convivencia, como por ejemplo una alternancia partidaria en el poder o la repartición del mismo, que los juntará dentro del programa político por y para la mantención del poder.
Durante la última campaña presidencial, la Coalición por el Cambio tuvo una mayor disciplina interna que la expuesta por la Concertación. Nada dice que en estos cuatro años de gobierno no vayan a alcanzar y mantener mayores grados de disciplina y acercamiento que les permitan gobernar ordenadamente. Si hay algo también que caracteriza a partidos como la Udi, es el enorme nivel de disciplina interna que han mostrado durante sus años de existencia, alimentada también por la poca disidencia interna, pero que a la postre puede terminar siendo una cualidad positiva al ordenamiento del futuro conglomerado de gobierno.
Disciplina y orden a esta altura, para la derecha deben ser principios sine qua non con los cuales pretenden gobernar, porque además no cuentan con mayoría parlamentaria ni en el senado ni en la cámara, por lo que durante el gobierno de Piñera estarán enfocados a atraer hacia sí y mantenerlos consigo, como el caso del PRI y de los independientes de que existen en el congreso. Además que todo parece indicar que estarán dispuestos más a sumar que a restar gente a sus filas, ya que han enviado muchas señales hacia el mundo demócrata cristiano o de otras tiendas como lo sucedido con el Partido Radical.
Por ello, quién espere que la derecha pierda el gobierno por las inconsistencias internas, similares a las que protagonizó la Concertación, tendrá que esperar mucho tiempo sentado, ya que si dentro de la derecha hay gente que no se soportan, aún siguen juntos como un matrimonio que se pelea y que luego se reconcilia, esperar el divorcio es esperar lo impensable.
El desorden de los partidos de izquierda y de la Concertación
Los partidos de la Concertación han mostrado que ya hay pocas cosas que los unen, si antes estaban juntos principalmente por el amor al poder y la costumbre, ahora esas viejas alianzas penden de un hilo muy fino. Pero si a nival supra partidario existen desconfianzas y recelos, dentro de los partidos se fraguan conflictos y peleas difíciles de solucionar y la tendencia actual pareciera mostrar que los problemas irán creciendo en desmedro de una disciplina partidaria que llame al orden.
En las últimas elecciones presidenciales, la ciudadanía también se sentía disconforme con la falta de orden que evidenciaron los partidos de gobierno, el voto fue en parte un castigo por no contar con lineamientos claros y mecanismos eficientes y democráticos que resuelvan los problemas. Si los partidos de la Concertación no entendieron que en la ciudadanía existe un gran desprecio por los partidos políticos, ellos no hicieron más que agrandar es desdén de la sociedad para con ellos mismo. Y así como están las cosas, pedirle a la gente que vuelva a votar en las siguientes elecciones por los mismos partidos que gobernaron, los que expusieron que tienen tantos conflictos insalvables, parece de una ingenuidad tremenda. Ya la población no los mirará con los mismos ojos.
El fin de los partidos „populares“ y el éxito de los partidos de derecha
Del mismo modo que los partidos políticos han expuesto de forma grosera sus problemas, no hace más que demostrar la enorme brecha que existe entre los partidos políticos y la sociedad. Una de las principales características que ha asumido la derecha, es darle a la gente lo que pide, por eso el discurso contra la delincuencia o contra la corrupción, discursos que si bien en muchos casos responden a intereses ideológicos intrínsecos de la derecha, su modus operandi es siempre ir con la voz de la gente, con lo que ellos piden. Y en eso la derecha ha sido sumamente exitosa y ha hecho incluso bailar en tiempos anteriores a la propia Concertación al ritmo de su luca contra la delincuencia.
Por lo que el manejo discursivo de la derecha se puede decir con propiedad que ha sido exitoso, primero porque ha hecho ingresar a otros partidos y actores políticos a su lógica, y segundo porque más que contar con un plan esquemático de gobierno, la derecha ha ido construyendo un programa en base a esos mismos discursos, lo que ha seguido alimentando y teniendo como centro de sus propuestas.
La derecha, más que levantar propuestas y ideas se ha agarrado de las tendencias populares y se ha ido incorporando pragmáticamente, como en el caso de la píldora del día después en que muchas personas estaban a favor de su distribución, debiendo la derecha en muchos de sus cuadros políticos aminorar sus pensamientos o simplemente callar para pasar desapercibidos.
Esto muestra, que la derecha más que luchar y plantear expresamente un modelo de sociedad y realizarlo a través de la política, se ha ido acomodando a los deseos y voluntades de la gente y desde ahí ir sembrando la visión país que poseen para finalmente llevarlo a la práctica.
En estos momentos, casi sin duda se podría afirmar que el único partido que realiza trabajo de base, de tener a sus miembros en conexión con la realidad social es la Udi. La Udi es casi la única, por no decir la única, entidad política que está haciendo una labor de acercamiento y de trabajo con las poblaciones, lo que finalmente le ha traído suficientes créditos políticos como para transformarse en el partido más votado de Chile.
Independiente de las quejas ideológicas o morales que se puedan plantear contra esto, es necesario tener en cuenta que la Udi ha tenido más ganancias que reproches frente a la sociedad, y que este trabajo lo seguirá haciendo frente a la desidia de los partidos de reconectarse con la sociedad y las guerras fraticidas en que están envueltos los partidos de la Concertación. Si en algún momento la Udi planteó que era el partido popular, hay una cierta tendencia a creer por los hechos que esto es verdad, ya que el sitial que antes gozaban los patidos de izquierda se ha perdido por causa de los mismos partidos y todo parece indicar que seguirá igual, porque los partidos de izquierda parecen más enfocados en sus peleas internas que en los conflictos sociales, más en defender sus pocas cuotas de poder que en ampliar su base de apoyo. Así la Udi seguirá cosechando.
Técnica v/s ideas
¿Alguien piensa que estos próximos cuatro años serán de ensayo y error? Ya que la derecha durante mucho tiempo se estuvo preparando cautelosamente, sin despertar sospechas para poder algún día llegar a ser gobierno. En la derecha no son ningunos advenedizos y como ha dicho Piñera, muchos de sus cuadros políticos de han entrenado técnicamente en distintas organizaciones y han estado activos, si bien en el área privada, poseen las suficientes capacidades técnicas y analíticas como para desempeñarse en el estado. Además que si se quiere considerar que el sello que quiere imponer la derecha es de una capacidad de trabajo basada principalmente en la técnica más que en la ideas, tiene al personal de sobra para desempeñar tales tareas. No se van a ahogar en el trabajo estatal. Por lo que si alguien piensa que estos cuatro años serán de exclusivo aprendizaje, quizás esté en algún modo correcto, pero un aprendizaje para mantenerse en poder.
Consolidación del discurso político de la derecha
A falta de ideas políticas, la derecha llenará el vacío con el hacer, con desarrollar cosas, pero que también responde a su mirada país, en dónde la técnica se impone al pensamiento y a la discusión de ideas. Frente a ello, los partidos de la Concertación y de la izquierda han quedado huérfanos o principalmente se han revelado que no cuentan con un programa claro que encamine su quehacer político, menos aún discursos que respalden su trabajo. Y es claro que la izquierda desde siempre se ha caracterizado por el planteamiento de ideas y proyectos, pero que a la luz de la victoria de la derecha se ha evidenciado cruelmente que la izquierda ha perdido cualquier idea que los encamine a la lucha política o si bien lo tienen, no está claro donde lo dejaron olvidado.
Y la derecha parece tenerla clara: seguir alentado la pérdida de las ideas por la instalación de la lógica del hacer. Si la izquierda no tiene un plan claro, va a seguir siendo devorados incesantemente por la derecha que cada vez seguirá con más apetito de perpetuarse en el poder, no tendrá nada con que rebatir este discurso.
La sociedad del éxito personal
Muchas de las personas que votaron por Piñera, votaron por él más que porque representase un ideal político o humano, porque representa el éxito, el emprendimiento y la ganancia. La ciudadanía votó más que por los deseos de construir una sociedad mejor –la vida buena-, votó por sus anhelos personales, por sus deseos de éxito material y ven en Piñera la forma de conseguir estos deseos. Esta votación ejemplifica de real forma la individualización de la sociedad que tanto se había hablado. Ahora, es la sociedad del éxito más que la sociedad compuesta por ciudadanos la que se ha expresado, y si la derecha desean mantenerse en el poder no dudarán un minuto en extender los anhelos y deseos personales de las personas, dejándolos como los pilares fundamentales del futuro del país. La derecha ha tenido éxito en sumarse y expresar las ganas de surgir individuales, más que la izquierda en explicar el por qué de un estado de bienestar y defender el principio de solidaridad social.
Esta forma de sociedad en la que vive Chile, sería muy difícil de cambiar, sino ante una crisis económica o social que produjese que las personas tendieran hacia una solidaridad social y que la izquierda tomara la defensa se estos deseos, pero para que eso suceda habría que esperar casi un milagro o esperar que la derecha deje de ser gobierno por errores propios, y la política no se construye en base a los posibles sucesos fantásticos, al menos no la que está o estaba dentro de los principios de la izquierda clásica.
Esta forma de sociedad sólo se combatirá con una exposición fuerte de ideas, con un trabajo constante y de hormiga para revertir ese pensamiento individual y además con trabajo partidario que se necesita para cambiar el rumbo de la sociedad.
Conclusión
Entonces, si la izquierda o la Concertación desean ser/volver a ser gobierno, es que les queda un largo trabajo por recorrer, por reencontrarse con sus ideas, en volver a pensar los proyectos de país en base a la mirada que tienen sobre la sociedad, en ese minuto se podrá construir una sociedad mejor, porque por lo visto la derecha llegó para quedarse un buen rato.
Reconocer esto, permitirá reconstruir una izquierda nueva, que no esté al amparo de oponerse a la derecha, sino con el firme propósito de construir una sociedad mejor.
Además, muchas de las acciones emprendidas por la derecha han sido mentadas y pensadas muy minuciosamente, lo que en definitiva hace pensar que una vez estando en el gobierno no cejarán para poder perpetuarse en él, ya que esta el momento han demostrado una capacidad de planeamiento y un elaborado plan de trabajo que les permitió alcanzar la presidencia.
La labor de los medios de comunicación
La derecha controla fielmente muchos medios de comunicación y si no los controla directamente tiene una injerencia a través de ellos. Los medios de prensa chilenos, más que estar alineados con el gobierno de turno, están alineados bajo el alero del poder y de quién lo detenta. Es decir, la derecha tiene en sus manos a los medios de comunicación y por otro lado los tiene siguiendo sus directrices.
Una de las cosas que los nazis legaron al mundo es que el manejo de los medios de comunicación es vital para la mantención del poder, ya sea de una manera explícita o implícita, no hay gobierno en el mundo que no posea una agenda comunicacional, pero cuando todos los medios de comunicación están de su lado las cosas se vuelven aún más fáciles. La derecha no se va a gastar en eso y cuando deba jugarse la mantención en el poder, se hará con todo lo que tiene a su disposición.
Ante ello, los partidos de izquierda, movimientos sociales, etc., deberán inevitablemente acercarse a los nuevos medios de comunicación, como internet que a través de sus muchos canales llega a muchas personas sin pasar por el tamiz gubernamental o empresarial.
Los errores de la Concertación y la futura „guerra sucia“
Si la Concertación cometió errores y en que en algunos casos por la incompetencia llegaron a transformarse en horrores, la derecha no dudará en sacar los trapos sucios al sol con el fin de lograr mantenerse en el poder. Nada ni nadie los ata a que no revelen los casos de corrupción o de negligencias que hasta el momento estaban ocultos bajo la administración concertacionista, además que si algo se aprende de las campañas electorales es que en algún punto siempre habrá guerra sucia y por cierto que la derecha tomará este comodín para restregárselo en la cara a los otrora partidos de gobierno. Siempre se ha dicho que Chile no tiene memoria, que las cosas siempre pueden volver a pasar, pero puede que si la ciudadanía no tenga siempre presente los desastres de los gobiernos o de sus gobernantes si lo tendrán algunas personas con el suficiente poder y las ganas de poner esos temas sobre la mesa. La derecha, contando con los medios de comunicación y con todo el aparataje estatal de su parte, además de los medios económicos como para generar una campaña que deslegitime a su adversario.
Hacer el juego moral de si eso es o no reprochable es un ejercicio sin sentido, puesto que en los países en que ha existido una alternancia en el poder, quienes manejan el poder siempre han fustigado a sus adversarios políticos por sus errores dentro de sus gobiernos anteriores. Quizás es una parte deleznable de la competencia política, pero lo evidente es que se hace. Y la seguridad hace pensar que los errores que dejó la Concertación que aún no han salido a la luz, la derecha les dará un uso muy conveniente para sus propios propósitos.
La disciplina y el orden interno de la derecha
Para quienes esperar volver o llegar a ser gobierno por las fallas internas de la derecha, puede que tengan que esperar mucho. Si algo pudo enseñar la Concertación es que el poder y la costumbre hacen que grupos y personas tan disímiles permanezcan unidas por el lazo del poder. ¿Cómo se explica que hacia el final de los gobiernos de la Concertación la Democracia Cristina y el Partido Socialista terminaran casi hermanados y casi con una postura conjunta?
Es de sumo conocimiento que la Udi y RN que tanto como se aman se odia, pero lo que no sería impedimento para que logren llegar a acuerdos básicos para una futura convivencia, como por ejemplo una alternancia partidaria en el poder o la repartición del mismo, que los juntará dentro del programa político por y para la mantención del poder.
Durante la última campaña presidencial, la Coalición por el Cambio tuvo una mayor disciplina interna que la expuesta por la Concertación. Nada dice que en estos cuatro años de gobierno no vayan a alcanzar y mantener mayores grados de disciplina y acercamiento que les permitan gobernar ordenadamente. Si hay algo también que caracteriza a partidos como la Udi, es el enorme nivel de disciplina interna que han mostrado durante sus años de existencia, alimentada también por la poca disidencia interna, pero que a la postre puede terminar siendo una cualidad positiva al ordenamiento del futuro conglomerado de gobierno.
Disciplina y orden a esta altura, para la derecha deben ser principios sine qua non con los cuales pretenden gobernar, porque además no cuentan con mayoría parlamentaria ni en el senado ni en la cámara, por lo que durante el gobierno de Piñera estarán enfocados a atraer hacia sí y mantenerlos consigo, como el caso del PRI y de los independientes de que existen en el congreso. Además que todo parece indicar que estarán dispuestos más a sumar que a restar gente a sus filas, ya que han enviado muchas señales hacia el mundo demócrata cristiano o de otras tiendas como lo sucedido con el Partido Radical.
Por ello, quién espere que la derecha pierda el gobierno por las inconsistencias internas, similares a las que protagonizó la Concertación, tendrá que esperar mucho tiempo sentado, ya que si dentro de la derecha hay gente que no se soportan, aún siguen juntos como un matrimonio que se pelea y que luego se reconcilia, esperar el divorcio es esperar lo impensable.
El desorden de los partidos de izquierda y de la Concertación
Los partidos de la Concertación han mostrado que ya hay pocas cosas que los unen, si antes estaban juntos principalmente por el amor al poder y la costumbre, ahora esas viejas alianzas penden de un hilo muy fino. Pero si a nival supra partidario existen desconfianzas y recelos, dentro de los partidos se fraguan conflictos y peleas difíciles de solucionar y la tendencia actual pareciera mostrar que los problemas irán creciendo en desmedro de una disciplina partidaria que llame al orden.
En las últimas elecciones presidenciales, la ciudadanía también se sentía disconforme con la falta de orden que evidenciaron los partidos de gobierno, el voto fue en parte un castigo por no contar con lineamientos claros y mecanismos eficientes y democráticos que resuelvan los problemas. Si los partidos de la Concertación no entendieron que en la ciudadanía existe un gran desprecio por los partidos políticos, ellos no hicieron más que agrandar es desdén de la sociedad para con ellos mismo. Y así como están las cosas, pedirle a la gente que vuelva a votar en las siguientes elecciones por los mismos partidos que gobernaron, los que expusieron que tienen tantos conflictos insalvables, parece de una ingenuidad tremenda. Ya la población no los mirará con los mismos ojos.
El fin de los partidos „populares“ y el éxito de los partidos de derecha
Del mismo modo que los partidos políticos han expuesto de forma grosera sus problemas, no hace más que demostrar la enorme brecha que existe entre los partidos políticos y la sociedad. Una de las principales características que ha asumido la derecha, es darle a la gente lo que pide, por eso el discurso contra la delincuencia o contra la corrupción, discursos que si bien en muchos casos responden a intereses ideológicos intrínsecos de la derecha, su modus operandi es siempre ir con la voz de la gente, con lo que ellos piden. Y en eso la derecha ha sido sumamente exitosa y ha hecho incluso bailar en tiempos anteriores a la propia Concertación al ritmo de su luca contra la delincuencia.
Por lo que el manejo discursivo de la derecha se puede decir con propiedad que ha sido exitoso, primero porque ha hecho ingresar a otros partidos y actores políticos a su lógica, y segundo porque más que contar con un plan esquemático de gobierno, la derecha ha ido construyendo un programa en base a esos mismos discursos, lo que ha seguido alimentando y teniendo como centro de sus propuestas.
La derecha, más que levantar propuestas y ideas se ha agarrado de las tendencias populares y se ha ido incorporando pragmáticamente, como en el caso de la píldora del día después en que muchas personas estaban a favor de su distribución, debiendo la derecha en muchos de sus cuadros políticos aminorar sus pensamientos o simplemente callar para pasar desapercibidos.
Esto muestra, que la derecha más que luchar y plantear expresamente un modelo de sociedad y realizarlo a través de la política, se ha ido acomodando a los deseos y voluntades de la gente y desde ahí ir sembrando la visión país que poseen para finalmente llevarlo a la práctica.
En estos momentos, casi sin duda se podría afirmar que el único partido que realiza trabajo de base, de tener a sus miembros en conexión con la realidad social es la Udi. La Udi es casi la única, por no decir la única, entidad política que está haciendo una labor de acercamiento y de trabajo con las poblaciones, lo que finalmente le ha traído suficientes créditos políticos como para transformarse en el partido más votado de Chile.
Independiente de las quejas ideológicas o morales que se puedan plantear contra esto, es necesario tener en cuenta que la Udi ha tenido más ganancias que reproches frente a la sociedad, y que este trabajo lo seguirá haciendo frente a la desidia de los partidos de reconectarse con la sociedad y las guerras fraticidas en que están envueltos los partidos de la Concertación. Si en algún momento la Udi planteó que era el partido popular, hay una cierta tendencia a creer por los hechos que esto es verdad, ya que el sitial que antes gozaban los patidos de izquierda se ha perdido por causa de los mismos partidos y todo parece indicar que seguirá igual, porque los partidos de izquierda parecen más enfocados en sus peleas internas que en los conflictos sociales, más en defender sus pocas cuotas de poder que en ampliar su base de apoyo. Así la Udi seguirá cosechando.
Técnica v/s ideas
¿Alguien piensa que estos próximos cuatro años serán de ensayo y error? Ya que la derecha durante mucho tiempo se estuvo preparando cautelosamente, sin despertar sospechas para poder algún día llegar a ser gobierno. En la derecha no son ningunos advenedizos y como ha dicho Piñera, muchos de sus cuadros políticos de han entrenado técnicamente en distintas organizaciones y han estado activos, si bien en el área privada, poseen las suficientes capacidades técnicas y analíticas como para desempeñarse en el estado. Además que si se quiere considerar que el sello que quiere imponer la derecha es de una capacidad de trabajo basada principalmente en la técnica más que en la ideas, tiene al personal de sobra para desempeñar tales tareas. No se van a ahogar en el trabajo estatal. Por lo que si alguien piensa que estos cuatro años serán de exclusivo aprendizaje, quizás esté en algún modo correcto, pero un aprendizaje para mantenerse en poder.
Consolidación del discurso político de la derecha
A falta de ideas políticas, la derecha llenará el vacío con el hacer, con desarrollar cosas, pero que también responde a su mirada país, en dónde la técnica se impone al pensamiento y a la discusión de ideas. Frente a ello, los partidos de la Concertación y de la izquierda han quedado huérfanos o principalmente se han revelado que no cuentan con un programa claro que encamine su quehacer político, menos aún discursos que respalden su trabajo. Y es claro que la izquierda desde siempre se ha caracterizado por el planteamiento de ideas y proyectos, pero que a la luz de la victoria de la derecha se ha evidenciado cruelmente que la izquierda ha perdido cualquier idea que los encamine a la lucha política o si bien lo tienen, no está claro donde lo dejaron olvidado.
Y la derecha parece tenerla clara: seguir alentado la pérdida de las ideas por la instalación de la lógica del hacer. Si la izquierda no tiene un plan claro, va a seguir siendo devorados incesantemente por la derecha que cada vez seguirá con más apetito de perpetuarse en el poder, no tendrá nada con que rebatir este discurso.
La sociedad del éxito personal
Muchas de las personas que votaron por Piñera, votaron por él más que porque representase un ideal político o humano, porque representa el éxito, el emprendimiento y la ganancia. La ciudadanía votó más que por los deseos de construir una sociedad mejor –la vida buena-, votó por sus anhelos personales, por sus deseos de éxito material y ven en Piñera la forma de conseguir estos deseos. Esta votación ejemplifica de real forma la individualización de la sociedad que tanto se había hablado. Ahora, es la sociedad del éxito más que la sociedad compuesta por ciudadanos la que se ha expresado, y si la derecha desean mantenerse en el poder no dudarán un minuto en extender los anhelos y deseos personales de las personas, dejándolos como los pilares fundamentales del futuro del país. La derecha ha tenido éxito en sumarse y expresar las ganas de surgir individuales, más que la izquierda en explicar el por qué de un estado de bienestar y defender el principio de solidaridad social.
Esta forma de sociedad en la que vive Chile, sería muy difícil de cambiar, sino ante una crisis económica o social que produjese que las personas tendieran hacia una solidaridad social y que la izquierda tomara la defensa se estos deseos, pero para que eso suceda habría que esperar casi un milagro o esperar que la derecha deje de ser gobierno por errores propios, y la política no se construye en base a los posibles sucesos fantásticos, al menos no la que está o estaba dentro de los principios de la izquierda clásica.
Esta forma de sociedad sólo se combatirá con una exposición fuerte de ideas, con un trabajo constante y de hormiga para revertir ese pensamiento individual y además con trabajo partidario que se necesita para cambiar el rumbo de la sociedad.
Conclusión
Entonces, si la izquierda o la Concertación desean ser/volver a ser gobierno, es que les queda un largo trabajo por recorrer, por reencontrarse con sus ideas, en volver a pensar los proyectos de país en base a la mirada que tienen sobre la sociedad, en ese minuto se podrá construir una sociedad mejor, porque por lo visto la derecha llegó para quedarse un buen rato.
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